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Textos con autor
En abril de 2004, el mundo conoció el horror que se perpetraba en la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, donde soldados estadounidenses torturaron y mataron a los prisioneros iraquíes. Aquellas imágenes impactaron a Fernando Botero (Medellín, 1932), un artista que ya se había asomado al infierno de la violencia en obras sobre los conflictos armados en Colombia. Unos meses más tarde, en un vuelo transoceánico, Botero comenzó a esbozar "lo que imaginaba que pasaba allí". Lo hizo "como envenenado", dominado por "una ira profunda", y, desde sus entrañas, salió una serie de 24 pinturas y 22 dibujos que forman la serie Abu Ghraib, una obra sobre "la hipocresía de un país que alardea de ser el modelo del respeto a los derechos humanos en todo el mundo". Tras ese esfuerzo por retratar "la injusticia y la monstruosidad", Botero necesitaba "una inyección de vida". Se marchó a descansar a un pueblecito mexicano, en la costa del Pacífico. Allí recaló un buen día "un circo pobre, con animales famélicos y artistas melancólicos".
El pintor antioqueño se interesó por aquel grupo ambulante y habló con sus integrantes. Descubrió un mundo que arrastra una extensa tradición artística y lo hizo suyo, para "curar esa tristeza", a través de 25 pinturas y 24 dibujos que reflejan "un deseo profundo de color" en contraposición a "la vida gris" que los artistas intentan colorear. Ambas series confluyen desde ayer en el IVAM (Institut Valencià d'Art Modern) en una exposición que reúne los últimos trabajos de Botero, en un mestizaje de felicidad y drama, la cara y cruz de la vida. Abu Ghraib llega tras un exitoso itinerario por varios países, donde ha dejado la huella del "recuerdo y acusación permanente", y El circo se exhibe por primera vez en el mundo.
IVAM (Institut Valencià d'Art Modern)
-Gracias, Rina Castillo-
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Cuando tenéis dificultades, estáis acostumbrados a concentraros en lo más bajo, a no pensar más que en ellas, a rumiar durante demasiado tiempo en todo lo que no marcha bien, en todo lo que os preocupa, os inquieta, os apena... Mirar sin cesar hacia abajo no es buen método, hay que procurar mirar hacia arriba, donde se encuentran la luz, la sabiduría, la belleza, y todo lo que puede incitar a vuestra alma a descubrir los medios para superar las dificultades. Las preocupaciones, las penas existirán siempre, no os las ahorrarán. Para superarlas debéis actuar como lo hacéis contra las intemperies o contra los insectos: equipándoos. Contra la lluvia cogéis un paraguas, contra el frío os abrigáis o instaláis la calefacción, contra los mosquitos colocáis un mosquitero o utilizáis un insecticida. Pues bien, contra las dificultades debéis mirar hacia lo alto para extraer la luz y la fuerza. Sólo de esa forma triunfaréis.
Omraam Mikhael Aivanhov
- Gracias, Oscar Gordillo-
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TERNURA
¿Habéis analizado alguna vez esta emoción que llamamos ternura? ¿Es alegre, es triste la ternura? ¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa que da el fruto de una lágrima? En el enternecimiento sentimos angustia precisamente por aquello mismo que nos causa placer. Así la inocencia nos encanta porque se compone de simplicidad, pureza, insuspicacia, nativa benevolencia, noble credulidad. Mas precisamente estas cualidades nos dan pena porque la persona dueña de ellas será víctima de los dobles, impuros, suspicaces, malévolos y escépticos que pueblan la sociedad. La inocencia no nos entusiasma, la inocencia no nos enoja, la inocencia nos enternece.
Ortega y Gasset
-del grupo frases-y-textos de Google-
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"Me cuesta mucho trabajo asumir que no pueda haber forma, entre los países del Primer Mundo, de acabar de una vez por todas con el lastre del hambre o las crisis humanitarias que llegan a ser crímenes de lesa humanidad y que mientras pasa eso se continúa comerciando o vendiendo armas a esos países, sin hacer nada para que dejen de estar en esa situación dramática. Vivimos en una comunidad internacional que no ayuda a que el mundo sea mejor"
Baltasar Garzón
-Del grupo frases y textos de Google_
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SIEMBRA LA SEMILLA DE LA FELICIDAD
A veces,
cuando no encuentras los ingredientes esenciales para ser feliz,
es necesario salir al mundo y empaparse de la felicidad ajena.
Analìzalo con detenimiento, y descubriràs que a menudo
las cosas que producen felicidad son las màs simples.
Reconòcelo, y habràs aprendido que aun una sola semilla que plantes
puede traerte infinita felicidad.
David Baird
-aporte de Boletín Amigos de Xavier Rivera-
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Alaska y Dinarama - A quién le importa
En el Día del Orgullo Gay
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La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
Que más me da
si soy distinta a ellos
no soy de nadie,
no tengo dueño
Yo sé que me critican
me consta que me odian
la envidia les corroe
mi vida les agobia
¿Por qué será?
Yo no tengo la culpa
mi circunstancia les insulta
Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
Quizá la culpa es mía
por no seguir la norma,
ya es demasiado tarde
para cambiar ahora
Me mantendré
firme en mis convicciones,
reforzaré mis posiciones
Mi destino es el que yo decido
el que yo elijo para mí
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré
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LA LIBERTAD
"¿Qué es mamá, la libertad?, me preguntaste.
La libertad, Verónica, la tan nombrada, la cantada despacio y a gritos, la de alas desplegadas y el espacio interminable por delante.
La libertad...
Y me quedé pensando (...)
La libertad es una cama caliente cuando hace frío.
Y el pan desmigándose sobre el vestido limpio.
Es que llueva y nos mojemos si queremos mojarnos,
pero si no queremos..., un buen techo, un buen suelo...
Elegir..., pero no solamente en lo abstracto, en lo ideal. Elegir en la cosa cotidiana, eso pequeño y obvio que no tiene la dimensión mágica de la paloma, la rama de olivo y el laurel.
La libertad del niño que elige entre un zapato y una zapatilla, entre un caramelo y un chocolatín. La libertad de la mujer que elige entre un hospital que queda cerca y otro que queda lejos... y en los dos hay algodón, y alcohol, y sábanas lavadas, no solamente la buena voluntad del médico, no solamente el humanitarismo de quien juró salvar vidas.
La libertad del hombre para usar las horas que le sobran después del trabajo..., en vez de buscar un nuevo trabajo, una nueva obligación..., porque si no, el salario no alcanza.
Cuando yo era pequeña como tú, la palabra libertad me llegaba envuelta en la bandera, sacudida por altísimas notas de pífanos y redobles sonoros de tambores. Era, más que una verdad, una estatua.
Entonces..., yo creía más en los mapas que en el mundo: países pintados de celeste, de verde, de amarillo, ríos azules y montañas pardas..., puntitos para separar las provincias y anchas líneas para separar los países...
El mundo era un montón de casilleros, cada cual con sus hombres que no podían mezclarse ni juntarse con los otros. La libertad era cuidar su propio casillero.
Pero después conocí el mundo, y no encontré gruesas rayas ni puntos suspensivos trazados en la tierra, señalando los límites.
Pero después conocí hombres de distintos lugares, sabes, Verónica, y no tenían señales que los diferenciaran... y todos querían lo mismo:
bienestar para ellos y sus hijos.
Y querían vivir. Vivir, eso tan simple, eso a lo que tenemos derecho..., y que a tantos se les termina por falta de remedios, o por falta de techo, o por falta de pan.
Por eso mi libertad ha echado sus palomas al viento, y ha puesto los laureles, los mirtos y las ramas de olivo en un sencillo florero de la casa.
Porque si está limitada por un chico que muere injustamente por falta de las cosas esenciales, si está limitada por un chico que vende flores a la noche o lustra zapatos, o extiende su mano pidiendo... mi libertad no sirve para nada.
Y la cedo a cambio de cualquier rigor que nos obligue a todos a mirar hacia los desposeídos,
los desheredados, los dolientes.
La libertad de hacer crujir el pan, y de abrazarte, porque este abrazo entre un hijo y una madre, apretado y caliente, es el verdadero nombre de la libertad que debemos rescatar para el mundo."
Poldy Bird
El País de la Infancia
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Gracias, Vida, Por
el Día de HOY!
Sé que éste día es mi oportunidad de guardar
los buenos recuerdos del pasado y conservarlos
como presentes que me hicieron sonreír.
Sé que éste día me da la oportunidad de dejar
atrás todo aquello que yo permití que
me hiciera llorar y, que podré conservar
conmigo las lecciones que aprendí.
Sé que esas lecciones me volvieron más fuerte
para vivir en el día de HOY.
Sé que, sea como sea, así como tantos
otros que ya pasaron, éste día también pasará.
Gracias, Vida, por otra jornada de 24 horas,
por traerme -por lo menos- otras 24 lecciones.
Gracias por darme la conciencia de que el día
de ayer me trajo informaciones que HOY
puedo usar o desechar.
Y gracias, sobre todo, por probarme cada día
que el mañana es algo que está fuera de mi control,
sin que pueda ser blanco de la flecha de la preocupación
que ciertamente se perdería.
Gracias, Vida, por enseñarme HOY que todavía
no existe el futuro, que ya no existe el pasado
y que yo solamente puedo actuar en el momento presente,
¡Confiando en la manos de Dios
todo lo que para mí fue planeado!
SILVIA SCHMIDT
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" Creo que en el amor no somos más que principiantes. Decimos que nos amamos, y nos amamos, no lo dudo. Yo amo a Terri y Terri me ama a mí, y también vosotros os amáis. Ya sabéis a qué tipo de amor me refiero ahora. Al amor físico, ese impulso que te arrastra hacia alguien concreto, y al amor que inspira el ser de la otra persona. (...)
Oía los latidos de mi corazón. Oía el corazón de los demás. Oía el ruido humano que hacíamos allí sentados, sin movernos, ninguno lo más mínimo, ni siquiera cuando la cocina quedó a oscuras. "
Raymond Carver
-Del grupo frases y textos de Google-
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Hay días en los que estáis maravillados: os sentís ricos, felices... ?Acaso pensáis en ese momento en compartir vuestra felicidad con todos los que son miserables y desgraciados? Hay que saber dar algo de esta abundancia que habéis recibido, diciendo: "Queridos hermanos y hermanas del mundo entero, lo que poseo es tan estupendo que quiero compartirlo con vosotros. !Tomad de esta felicidad, tomad de esta luz!
Si retenéis vuestra felicidad para vosotros mismos sin querer compartirla, determinados seres maléficos del mundo invisible que os acechan se las arreglarán para hacer que la perdáis, produciendose entonces cualquier incidente imprevisto que os arrebatará esta dicha. Para conservar vuestras riquezas internas tenéis que distribuirlas. Todo lo que deis de esta manera, se ingresa en vuestra cuenta bancaria celestial, de donde podéis sacarlo más tarde, en caso de necesidad. Y estas riquezas quedan dentro de vosotros; nadie puede quitároslas porque las colocasteis en los depósitos de arriba.
Omraam Mikhael Aivanhov
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Qué doloroso es amar, y no poderlo decir...
Si es doloroso saber
que va marchando la vida
como una mujer querida
que jamás ha de volver... Si es doloroso ignorar dónde vamos al morir,
más doloroso es amar... y no poderlo decir.
Triste es ver que la mirada hacia el sol levanta el ciego,
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada. Ver su mirada tranquila a la luz indiferente,
y saber que eternamente
la noche va en su pupila bajo el dosel de su frente.
Pero si es triste mirar y la luz no percibir,
más doloroso es amar... y no poderlo decir.
Conocer que caminamos bajo la fuerza del sino, recorrer nuestro camino
y no saber dónde vamos;
ser un triste peregrino de la vida
y en el sendero no podernos detener por ir siempre prisioneros del amor, o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
más que al tiempo de morir, más doloroso es amar... y no poderlo decir.
Vivir como yo, soñando con cosas que nunca vi, y seguir, seguir andando,
sin saber porque motivo ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo que pongan al cielo escalas... y ver que nos faltan alas que nos remonten al Cielo.
Mas si es triste no gozar
lo que podemos soñar, no hay más amargo dolor
que ver el alma morir
prisionera de un amor...
y no poderlo decir!
JOAQUÍN DICENTA
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La soledad no es que no haya nadie.
La soledad es ir acompañado por la calle, ver algo que nos llama la atención y saber que uno no puede comentarlo, porque al que viene al lado no le importa, o no escucha, o se encoge de hombros, o mira y ni siquiera se encoge de hombros.
La soledad es oír que pasan por la radio aquella vieja melodía que nos eriza la piel y nos vuelve de dieciocho años los recuerdos... salir corriendo para decirle: "Vení... vení a escuchar..." y que él responda ya voy... y cuando llega al cuarto o a la cocina o al living, allí donde lo espera tu corazón y tu impaciencia, el locutor esté diciendo: "La melodía que acabamos de escuchar era..."
La soledad es que él haya regresado a casa, y en vez de quedarse con vos en la cocina mientras freís las milanesas, se vaya a leer el diario o a mirar el noticiero de T.V.
Y es que se olvide de que antes de irse a trabajar, a la mañana, quedaron en ir al cine por la noche y al llegar por la noche se quite los zapatos, la corbata y el saco y no mencione ni por casualidad la invitación.
La soledad es estar esperando, aunque el que esperemos esté junto a nosotros... junto, al lado... pero no CON nosostros.
Oyéndonos, no escuchándonos.
Mirándonos, pero no viéndonos.
Estando... no acompañando, ni participando, ni tratando de entender.
La soledad es querer gritar que aquí, dentro del pecho, se revuelve un dolor formado por silencios, llantos disimulados, preguntas sin respuesta.
Es que no podamos decir que nos va mal, pero que tampoco podamos decir que hay una luz de entusiasmo y de ganas en nuestra vida.
Es resignarse.
Que los demás lo vean a uno como apacible y dulce. Que piensen que esa apariencia es producto de una maravillosa paz interior, de una sabiduría que los años han ido dejando lujosamente en nuestro ser.
La soledad es empezar a decir: “Me da lo mismo", o: "No te preocupes...", cuando quisiéramos gritar: "Debe ser hoy y ahora", "Quiero ir... quiero hacer... quiero ver... quiero hablar". "Dios mío, quiero hablar."
Hablar y hablar hasta decirlo todo, hasta sacarnos de adentro todas las palabras que el miedo y la tristeza y el desgano han ido amontonando y mutilando y nos pesan como si fueran bloques de granito...
La soledad es saber que la piedad de los demás no existe, que la infelicidad les causa espanto y miedo porque temen que sea contagiosa... es saber que para estar acompañados hay que bañarse, hay que peinarse bien, vestirse cuidadosamente y parecer totalmente despreocupados y dichosos, sin necesidades apremiantes, sin problemas... y sin que nadie, nadie se de cuenta que estás solo.
Poldy Bird
Gracias Felipe de Urca/ Pequeñas Semillitas
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Somos consumistas. Vivimos en un mundo donde ir de shopping es lo más  común del mundo, ya no sólo es ir a comprar lo que se necesita, es un paseo en sí mismo. Imaginemos la vida, nuestra vida, como uno de esos bellos negocios que vemos en los shoppings o las calles, el más grande y surtido. ¿Qué actitud tendríamos cada uno de nosotros al entrar a ese negocio tan particular? Imaginemos por un momento que la vida fuese un negocio, una tienda; ésa que todo lo tiene y que lo pone o no a nuestro alcance. Imaginemos también que cada uno de nosotros es "el cliente", quien elije qué lleva o no, con qué se va puesto o qué desecha. Quien tiene el poder de todo cliente: elegir, comprar, irse con las manos vacías, tentarse, controlarse. Si por un momento pudiésemos jugar esta especie de juego, ¿qué sucedería? La vida sería entonces, como una gran tienda, la más grande, la que todo lo tiene y lo ofrece. Claro, no todo los productos tienen el mismo valor, ni son de similar calidad, pero todo está allí expuesto, esperando ser comprado. Y allí estamos nosotros, los que entramos al negocio o aquellos que sólo miran la vidriera, y no entran por temor a que no les alcance para lo que desean llevar, pero sin siquiera haberse aventurado a preguntar cuánto cuesta. Esos, que se la pasan deseando, pero no se atreven a probarse, no sea cosa que les quede chico o grande, feo, holgado; sin preguntarse tampoco ¿qué pasaría si aquello que van a buscar les quedase a la perfección? Por otro lado, están los compradores compulsivos que parecen devorarse el negocio, que ni siquiera preguntan el precio del artículo porque no les importa, lo llevarán igual. Todo lo compran, aunque no les siente del todo, aunque tampoco les haga falta. Asimismo, están los que sí entran, pero que jamás pueden tomar una decisión y dudan, temen, no saben bien qué quieren o si lo que desean es adecuado para ellos. Como en todo negocio nos encontramos con el vendedor. El vendedor de la vida nos ofrece todo, pero no trata de convencernos de nada como, en general, ocurre en los comercios comunes, acá el que decide qué es de mejor o peor calidad es el cliente, él y sólo él es el que toma o deja el riesgo. Además, como en casi todos los negocios, hay ofertas, saldos, productos más costosos y, como se dice ahora, "packs" o paquetes de productos que vienen uno junto al otro, imposible llevarlos por separado. Con estos últimos hay que tener especial cuidado, son algo.. peligrosos. Podemos encontrar por ejemplo, "ilusión/desazón". Si uno decide llevar una ilusión, es posible, no seguro, que la acompañe la desazón. Estos paquetes vienen ocultos a primera vista, es difícil saber si son un pack o un solo producto. También hay otros como "riesgo/fracaso", quien decide tomar un gran riesgo, puede o no encontrar luego un fracaso. Dependerá de nosotros tratar de elegir el producto correcto, el más adecuado para cada uno. Les digo más, este negocio tiene otra particularidad: ninguno de sus productos tienen garantía, el que entra y compra, conlleva un riesgo. Pero, volvamos al vendedor. Existen opiniones encontradas acerca de él. Algunos lo aman, otros no, algunos dicen que existe y otros que es puro cuento. Los que creen en su existencia, cuentan que cuando el vendedor ve ingresar al negocio de la vida un ser muy pequeñito, un bebé, le regala sus productos. Lo ve tan indefenso que se conmueve ante tal fragilidad, entonces le brinda todo lo que tiene, en la mayoría de los casos, sin pedirle nada a cambio. Cuando se trata de un niñito un poco mayor, el vendedor espera que el niño hable, que pida lo que quiere, él no podrá adivinarlo y que con sus pasos cortos e inseguros se acerque a pedir lo que necesita, luego se lo da. Aparentemente este buen . ¿"señor"? ...se pone más exigente a medida que su cliente va creciendo en edad. Algunas veces espera que quien pide, merezca lo que está pidiendo, otras da sin preguntar. No le gustan ni los temerosos, ni los compulsivos, pero atiende a todos por igual, con el mismo rigor. No se sabe a ciencia cierta quién atiende en el negocio de la vida, pero seguro sabemos que todos somos sus clientes y no hay otro lugar dónde proveerse. Lo que yo creo es que no existe tal vendedor, que esta tienda tan particular es lo que llamamos un "autoservicio", todo está expuesto, lo costoso, lo barato, lo de mala y buena calidad, los paquetes del lleve dos pague uno. Y ahí estamos nosotros, paraditos frente a cada estantería viendo la mercancía, decidiendo qué vamos a llevar, cuándo, de qué manera. Asimismo, creo que aunque algunos no lo sepan o no lo quieran creer, jamás entramos solos a esta tienda, hay una presencia intangible que está allí, aconsejándonos, esperando ver qué elegimos, deseando fervientemente que nos decidamos sólo por las cosas que nos hacen bien. Aunque nos acompañe siempre, nunca nos dirá que hacer, nos dará libertad para elegir a nuestro gusto, para que crezcamos, aprendamos, también para que nos equivoquemos y volvamos a elegir. Creo que vale la pena entrar a este negocio, hay tantas maravillas para llevar. Desechemos las ofertas, los saldos, llevemos lo que realmente nos haga bien a nosotros y a los que amamos y nunca olvidemos que, aunque intangible, nuestro acompañante jamás nos dejará solos y si nos hemos equivocado con el producto elegido, sin duda nos ayudará a que la próxima vez, la elección sea la correcta, aquella que nos haga felices.
por Liana Castello Escritora http://www.san-pablo.com.ar
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"Si yo pudiera dejar algún regalo a todos, dejaría el acceso al sentimiento de amar la vida de los seres humanos.
La conciencia de aprender todo lo que fue enseñado por el tiempo .
Recordaría los errores que fueron cometidos para que no se repitieran mas.
Dejaría la capacidad de escoger nuevos rumbos.
Dejaría para ti si pudiera, el respeto, aquello que es indispensable:
Además del pan, el trabajo. Además del trabajo, la acción.
y, cuando todo esto faltase, un secreto:
el de buscar en tu interior la respuesta y la fuerza para encontrar la salida".
Mahatma Gandhi
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En la vida, no basta pensar en un ideal; para ser chispa que inspire se debe pulir la acción hasta llegar a la intención. Hoy, aún quedan metas por lograr, mañana acciones que emprender, después nuestros sueños por realizar.
Confía en las cosas que te inspiran.
Confía en las cosas que te dén felicidad. Confía en los sueños que siempre has anhelado y déjalos hacerse realidad
La vida no hace promesas sobre lo que te reserva el futuro. Debes buscar tus propios ideales y animarte a cumplirlos. La vida no te ofrece garantías sobre lo tendrás. Pero te ofrece tiempo para decicir que buscas y arriesgarte a encontrarlo y a revelar algún secreto que encuentre en tu senda.
Si tienes voluntad para hacer buen uso del talento y de los dones que son sólo tuyos; tu vida estará llena de tiempos memorables y de inolvidable alegría. Nadie comprende el misterio de la vida o su significado, mas para aquellos que deciden creer en la verdad de lo que sueñan y en sus fuerzas, la vida es un singular regalo y nada es imposible.
Jorge Raúl Bechara
Gracias, Lourdes
Boletín Amigos de Xavier Rivera
Egrupos.net
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AMIGA MIA
Somos islas. Y me empecino en querer formar un continente con las islas. Intercomunicarlas, vencer las soledades, rellenar los abismos, poner puentes sobre los océanos, zurcir las roturas... ¡Todos dicen que necesitan de los otros! ¡Todos andan pidiendo compañía!
Pero son tan poquitos los que se acercan, los que toman de veras tu mano extendida, los que brindan, los que se atreven a recibir...
Sé que a esta hora, por ejemplo, a esta hora en que no puedo dormirme, estas despierta. Que miras, como yo, una película en un canal de cable. Que mientras miras la película piensas en otras cosas, porque no podes concentrarte: la soledad es desconcertante, aburrida, rutinaria, una cárcel sin puertas ni ventanas, sin relojes, sin voces, sin palabras.
Pero si te llamo atenderás el teléfono con voz de sobresalto, dirás que estabas dormida o atenderás como si recién llegaras de la calle y mentirás "me encuentras despierta porque acabo de entrar, fui a cenar con Fulanita (que no conozco); ¡lo pase tan bien!". ¡Basta!
Si quieres ser mi amiga, no me mientas. No repitas jamás lo que te confío. No te disfraces. No te avergüences. No te reprimas. No te exijas. No te presiones. No te marchites. No dejes de pedirme lo que necesites. No te calles lo que sientas. No te asustes de proponerme cosas locas que parezcan chiquilinadas:
Sí, yo escribiré tu carta de amor.
Le preguntaré al amigo de un amigo si ese tipo que te gusta piensa en vos. Llamare por teléfono a quien me digas para decirle lo que quieras que le diga.
NO te juzgaré. NO me asustaré de nada que me cuentes. Te querré aunque seas tan tonta e imperfecta como yo.
Pero eso sí: jamás me mientas. Porque lo único que hace verdadera la amistad es no mentirse, nunca, nunca, nunca. No traicionar por nada la confianza absoluta que pongo en vos, que podes poner en mí.
POLDY BIRD
De "PASA UNA MUJER"
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Cuando llueve en domingo y tú estás solo
Cuando llueve en domingo y tú estás solo, completamente solo, abierto a todo, pero no llega ni el ladrón y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo; cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado y no comprendes cómo vivir sin cuerpo y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú, ¡no esperes ni hablar contigo mismo! Entonces el ángel es el único que sabe lo que hay encima de él, entonces el diablo es el único que sabe lo que hay debajo de él.
El libro sostenido, el poema al caer…
Vladimir Holan – Praga, 1905-1980
Versión de Clara Janés
Fuente: www.enfocarte.com
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Los Hijos Infinitos
[De “Canto a los hijos” en el libro Giraluna]
Cuando se tiene un hijo,
se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, |
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