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Hambre en el mundo. ¿Soluciones?
Ni se sabe la cantidad de gente que muere de hambre todos los días en nuestro mundo. Se habla incluso de una cada siete segundos. Y los gobiernos siguen reuniéndose para solucionar el problema, y no se ponen de acuerdo. Teniendo el mundo recursos suficientes, como nos han explicado desde todas las instancias internacionales en el tema, parece que lo que han hecho es desorganizar el mundo para que haya gente que siga sufriendo más.
Creo que no solo se solucionaría el problema del hambre, sino también hasta el de comunicaciones entre los diferentes países pobres, y sobre todo se pondría remedio a las causas del hambre generando riquezas en dichos países. No podemos decir “siempre ha habido pobres”, “siempre ha sido así”. Hay cosas que tienen sus causas, y remediando las causas se solucionan las consecuencias. No me cabe la menor duda de ello. Y todavía seguimos siendo los hombres y mujeres de nuestro mundo los que debemos tener las claves de nuestro futuro. Empecemos por pequeñas acciones en nuestro quehacer diario. Pero sobre todo sembremos a nuestro lado no solo la solidaridad con los demás, sino la conciencia de que las cosas son posibles de cambiar. Y eso ya sería un buen acto de solidaridad. |
Los inmigrantes, ¡a la cárcel¡
Se oye hablar mucho del tema últimamente. De los centros donde internan por un tiempo a los inmigrantes que llegan sin papeles. Son como cárceles. Su delito: no tener papeles. Ni han robado, ni han atropellado, ni han matado. Más bien han sido robados en sus países por los que los colonizaron, han estado siendo atropellados, y su destino más inminente es la muerte por hambre, por inanición, por una guerra o por ser perseguidos.
En unos sitios, como en España, muchas personas y grupos protestan porque esos centros no cumplen las normativas. Son, dicen, como centros oscuros, donde no se sabe lo que pasan. Ni dejan
De otro lado en Europa hasta los más progres están a punto de aprobar unas directrices que condenará a los sin papeles a permanecer más tiempo en esos centros, casi hasta que se tenga la garantía de que puedan ser repatriados. Y se jactan en declaraciones intentando justificar lo negro por lo blanco.
En España acaban de entregar una carta protesta al ministerio del Interior. Muchas organizaciones han dejado oir su voz y han puesto en altavoz sus reflexiones sobre el tema. Piden un mayor esclarecimiento de las cosas, que no se dé marcha atrás en estas normativas, que cualquier cosa que se haga sea hecha con el ropaje de los derechos humanos. Pero los políticos siempre se creen con la razón. Las voces de poetas, artistas, universitarios, gente dedicada a lo social, no valen, no les hacen caso. Solo cuando se acercan las votaciones y necesitan una pancarta bonita.
Poco les importan los derechos humanos, a pesar de salir en su defensa. Desde aquella famosa frase “teníamos un problema y lo hemos solucionado” de Aznar cuando expulsaron, amordazados y medio sedados, a cientos de inmigrantes negros hacia Nigeria, no importando fuera su país de origen, hasta los que hoy son también devueltos a sus países con enfermedades, maltrechos, sin haber sido tratados con fundamento por la Sanidad pública que en principio es para todos.
Lo más triste es que un gran sector de la población avala estas directrices o formas de actuar. Piensan que nos están invadiendo. Al final muchos terminan pensando lo que dicen todos los días los de arriba en los medios de comunicación.
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¡El hombre que se dice humano!
¡EL HOMBRE QUE SE DICE HUMANO!
La vida ha imaginado, en todo el planeta, Una multitud de especies, muy variadas; Todas las vidas inventadas Conjugan el verbo amar, sin cesa…
Ellas actúan todas por instinto de supervivencia, Aceptándose la mayor parte del tiempo, Devorándose muchas veces, entre ellas; ¡Pues, queda el genero humano con su desprecio!
Especie dicha con una conciencia… Especie dicha con gran inteligencia… ¿Pero donde está el sentido de esas palabras cultas? ¿Qué hagamos de nuestras aptitudes de monos sabios?
El Ser Humano ha tenido la suerte de evolucionar; Pero hoy, en tal medida, Que su grandeza lo aleja, sin aún pensar, De lo esencial; de las cosas simples de la vida…
El dinero nos lleva por las narices, Manda todas nuestras andanzas, Y por tener siempre más; para siempre poseer más; El hombre, de todos tiempos, fue bastante vil y indecente…
Sería mucho más precioso y útil Poner todo en obra por fin de que todos los seres humanos Tengan que comer, y agua potable, olvidando lo fútil; Olvidando las ganancias y el egoísmo, haciendo así hombres sanos…
La maldad de algunos pueblos camaristas Viene frecuentemente del hecho que los ricos Quieren volverse mucho más ricos, Olvidando demasiadas veces los que no tienen nada; sin ninguna alma…
¡El Ser Humano no puede decirse humano Cuando no está capaz de abrir su corazón, En fin de llevar un poco de felicidad serena A su semejante, simplemente olvidando su yo interior!!!
Françoise Marie BERNARD El 02 de Septiembre de 2006 Esmeralda www.geocities.com/poemasesmeral
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Para tener en cuenta
PARA TENER EN CUENTA Uno: llegar a incorporarse al día Dos: respirar para subir la cuesta
Cinco: aprender la nueva geografía Seis: no quedarse nunca sin la siesta Siete: el futuro no será una fiesta Y ocho: no amilanarse todavía Nueve: vaya a saber quién es el fuerte Diez: no dejar que la paciencia ceda Once: cuidarse de la buena suerte Doce: guardar la última moneda Trece: no tutearse con la muerte Catorce: disfrutar mientras se pueda.
Mario Benedetti
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Contra la discriminación xenófoba
Tu escritura es latina Tus números son árabes Tu democracia es griega Tu equipo de música es japonés Tu balón es de Corea Tu videoconsola es de Hong Kong Tu camisa es de Tailandia Tus estrellas futbolísticas son de Brasil Tu reloj es suizo Tu pizza es italiana
¿Y… tú eres el que mira ese trabajador inmigrante como un despreciable extranjero?
(recibido por email de Jose)
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Todo el mundo contra la violencia machista
Hace dos días en España murieron cuatro mujeres víctimas de la violencia machista. No murieron. Las mataron. Ni sé cuántas llevamos ya en este año 2008. Parece que entre más medios hay, más leyes en contra del tema, más denuncias, más muertes también. ¿Por qué pasan estas cosas? Es la pregunta que mucha gente sensata nos hacemos y no tenemos respuestas. Con frecuencia, cuando suceden casos de este tipo los mismos vecinos se sorprenden: “si parecía que se llevaban bien”, “era una pareja normal”.
Todo el mundo incide en que cualquier tipo de violencia de este tipo se debe denunciar. Dejar los miedos atrás. Denunciarlo la persona afectada. Denunciarlo nosotros si lo pudiéramos conocer, escuchar o haber visto. Nadie debe ser insensible ante este tema. Y todos deberíamos colaborar en hacer la sociedad menos violenta.
Sí. Ya sé que el problema no solo pasa en España. Que ningún país, cultura es inmune a esta desgracia. He leído estos días que en Etiopía este fenómeno afecta al 59% de la población femenina. Y no solo hablemos de muerte, hablemos de malos tratos, de violencia sexual, de acoso laboral, de discriminación, de sueldos más pequeños a la mujer, de robo de niñas, de esclavas sexuales. Todos los países, todos los gobiernos, todas las religiones, todas las culturas, todas las instituciones, todas las personas deberíamos confabularnos contra esta lacra social.
Las Naciones Unidas ha comenzado también una campaña en torno a esta cuestión, y la presidenta española del Observatorio contra la violencia de género ha declarado estos días que “ni los poderes públicos, ni la sociedad española podemos acostumbrarnos a convivir con estas cifras intolerables”. Y ese es el problema, tanto en esta sociedad como en cualquier otra, que nos acostumbremos a esta historia, como nos hemos acostumbrado a la guerra, como nos hemos acostumbrado a las diatribas políticas. Nadie debe hacer de la desgracia humana propaganda para sus campañas electorales. Me indignan estas cosas. Lo que se debería hacer es ponerse todos de acuerdo para buscar por cielo, tierra, mar y aire iniciativas, medios, métodos, formas de ir erradicando esta violencia, y cualquier otra violencia en el mundo. Porque ésta de la que hablamos aquí hoy me atrevería a decir que es hija de esa otra violencia a la que tan fácilmente nos hemos acostumbrado y que tan fácilmente se organiza también por los poderes de este mundo |