He escuchado que recientes estadísticas apuntan a que el 20% de los políticos españoles piensan de manera optimista frente a la salida de la crisis económica, que no llega al 15 por ciento de los periodistas que se apuntan en esa línea, y que son menos del diez por ciento los académicos que se suben al carro de tal manera de pensar optimista, pues auguran que la cosa no es tan sencilla.
O sea que entre más se sabe, entre más conocimientos se tiene, supongo que serán los
académicos, los que se dedican a la investigación, al estudio, al conocimiento, menos optimismo, más realismo, y nos hablan con más dureza de la crisis que tenemos en la mesa.
La verdad que si hay algo de lo que entiendo poco es de economía, me pierdo en los números, en las operaciones, en las acciones financieras, en los temas de inflación y similares. Pero de lo que no cabe duda es que son muchas las causas y los factores que han desencadenado esta crisis económica. La gente de a pie lo notamos en los precios, todo ha subido, menos los salarios. Y más tarde o más temprano tendremos menos acceso a un sin fin de cuestiones que hasta ahora hemos disfrutado. En principio, ya son 120.000 las personas que en España no podrán pagar sus hipotecas en este año.
Lo que echo en falta es que los políticos, los que deben estar a nuestro servicio, en lugar de insultarse unos a otros con las medidas que toma uno o con las que propone el otro, no se sienten juntos a resolver juntos un grave problema que afecta a la sociedad, y que parece hará más pobres a los que ya lo son. También afectará a los poderosos, pues hay muchas empresas que pierden beneficios, y perdiéndoles disminuirán el número de trabajadores o echarán el candado a sus actividades. Que baje Dios del cielo de nuevo y nos eche un cable. Aunque creo que los cables están echados, la cuestión es pillarlos entre todos…