Pensando el tema a reflexionar hoy me encuentro con la gran cantidad de alfombras que se hacen en los pueblos de nuestras islas en el día de hoy. Es el día del Corpus, y las alfombras de flores rebozan las plazas y calles de muchos de nuestros pueblos y zonas céntricas de nuestra ciudad. Todo un
espectáculo de colorido y manualidad donde en muchos sitios la gente sencilla se han hecho artistas de estas lides. Alfombras para celebrar el Corpus, la fiesta del Cuerpo de Cristo. La fiesta de Jesús. Se lo merece. Ha sido uno de los personajes que ha brillado con luz propia en la historia. Sus palabras y sus acciones, su ejemplo de vida sobre todo son admirables. Nadie lo pone en duda. No soy lo que se dice un hombre especialmente religioso, si por ello se entiende la frecuencia a unas prácticas rituales. Pero sí que lo soy si con ello se entiende mi admiración por el Nazareno, y mi deseo de contribuir a que su mensaje de amor se extienda en la humanidad.
Por eso, bienvenidas las alfombras, las flores, las luces y los colores. Pero me ha llamado la atención, y ha aparecido mucho en la prensa estos días, que es también el Día de Cáritas. Sus responsables han hecho ruedas de prensa explicando la problemática de la pobreza en estas islas, y cómo esta pobreza va teniendo cada día con mas virulencia un rostro femenino. Si hablamos de igualdad, de género, también en este lacerante mundo. Han aumentado el número de mujeres con hijos a su cargo, solteras, separadas y sin trabajo. También el número de mujeres con más de 65 años que han de cuidar a sus nietos para que sus hijos puedan trabajar marido y mujer, así como el de aquellas que cuidan a ancianos que no pueden valerse por si mismos, sin que la famosa Ley de Dependencia que propulsó el gobierno se ponga en práctica.
Y me ha parecido genial, que se celebren las dos cosas al mismo tiempo. El día del Corpus y el día de Cáritas. Siempre se ha hecho así, al parecer. Pero soy mas consciente este año. Lo cual significa que alfombras, sí, pero atención a los pobres, también, que ir a Misa, sí, pero practicar la justica, también. Que vaya, lo aprendimos de nuestros abuelos: a Dios rogando y con el mazo dando. A Dios dándole culto atendiendo a los semejantes, es mas o menos la conclusión que saco.