Comienza el fin de semana. Uno quiere olvidarse de las preocupaciones, de
los problemas, de los sinsabores. No quedarse sentado en los sitios de siempre, sino salir de ellos y disfrutar, que el fin de semana sea bueno. Lo cual no significa hayan sido malos los días anteriores.
Pero siempre nos llegan las preocupaciones. Es como si nos robaran la intimidad. ¿Están enfrentadas entre ellas? Si me preocupo por algo o por alguien es como si estuviera levantando una cortina de humo entre ambos, me comentaron una vez. No creo que sea así. El humo lo formo y lo extiendo más bien cuando preocupándome de otros o de cosas me olvido de mi intimidad, y no le doy tiempo. Y el fin de semana viene bien, para encontrarse uno con su intimidad, que no necesariamente es silencio, escondite, olvidarse de la vida, sino encontrarse con lo que a uno más le guste, o le traiga placer y satisfacción. Buscar esos ratos. Porque si quiero amarme a mi mismo, que no me quepa la menor duda: he de estar conmigo mismo.
Así que los que me lean ya saben, a compartir con ustedes y con los amigos o amigas, con aquellos o aquellas que mas placer y satisfacción nos dan. A disfrutar. No con el sillón ni con la mesa, sino con el hermoso día que se nos avecina el sábado y domingo.