No sé como los propios cubanos analizan las medias sociales y económicos de tipo aperturista que se están produciendo en su país. Pero, visto desde fuera, uno no lo llega a entender.
Se pueden comprar ordenadores, disponer de teléfonos móviles, dormir noches en un hotel, alquilar una residencia turística, salir del país con normalidad cuando a uno se le apetezca teniendo el pasaporte en orden y cosas similares. ¿Qué hay de especial en todo ello? Primero que todo eso es el pan nuestro de cada día en el resto de los países normales del mundo y que no se haya podido hacer hasta ahora en Cuba da que pensar. Y segundo que, siendo normal, desgraciadamente, por muchos permisos que se concedan todo el mundo no podrá disponer de ordenador y de móvil, salvo que tenga familia inmigrante en otro país y le envíe los correspondientes dólares o euros. Porque con lo que ganan allí de sueldo mensual, ni p,a pipas.
Y por otro lado hoy leo en no se qué periódico digital que la industria cubana de la inmigración intenta no colapsar ante la pérdida de ingresos que supone la no emisión de permisos gubernamentales para poder salir del país, y por eso aumentará las tarifas para legalizar documentos como certificados de nacimiento, matrimonio y títulos académicos, así como para la emisión de pasaportes.
Y por otra parte médicos, militares, maestros y personal sujeto a ser portadores de información confidencial no podrán gozar de las nuevas prerrogativas de poder viajar a donde les plazca y salir así del país. O sea que ¿las cosas siguen igual? ¿es todo esto un barrunto de que las cosas empiezan a cambiar? ¿no debería todo ello haber sido normal hace tiempo?
Espero que eso no sea el socialismo.