A veces vivimos el espíritu de la contradicción. En ocasiones estamos
preocupados por el trabajo que tenemos que nos agobia, y en otras lo andamos por el que no podemos tener. Y si no que se lo digan a los miles de candidatos al paro en las próximas fechas en España. El bajón de los temas inmobiliarios y de la construcción acarreará estas consecuencias. Y aumentará más en los inmigrantes, en aquellos que llevan poco tiempo en el país, que vieron su paraíso en la construcción, y que ahora les falla dejándoles en la calle con lo puesto, porque tampoco llevan tanto tiempo como para tener derecho a la cotización del desempleo. Los hay que están volviendo a su país, sobre todo gente de Marruecos. En este caso porque el fenómeno del turismo y su compañera la construcción han comenzando a crecer en zonas como Agadir, y la gente vuelve donde hay trabajo. Normal y elemental, como diría Watson.
Lo bueno dicen sería que el trabajo generase no solo productividad sino creatividad. Cuestión que no solo corresponde a cada persona en particular sino también a las administraciones públicas. Lo de la creatividad, me refiero. Para algo están sus recursos, sus investigadores, sus dineros, las universidades. Algo habrá que hacer, si una cosa no funciona pues habrá otra. Además está lo de las nuevas tecnologías que siempre sacamos como el futuro. Pues ya hemos de ponerlas en el presente. Ha llegado el momento de la creatividad. Aunque también es bueno que cada uno, donde quiera que esté, se preocupe por su manera de trabajar y se preocupe con creatividad.