He leido recientemente en una página web de Canal Solidario que cada persona pasamos once años de
nuestra vida viendo la tele. Es una estadística o cifra realmente escalofriante. ¿Se imaginan ustedes once años seguidos ante una televisión?
Viene a cuento porque Ecologistas en Acción está desarrollando una campaña que se llama APAGA LA TELEVISION Y ENCIENDE LA IMAGINACION. La cuestión es que la tele nos sirve de entretenimiento y solaz, y no vamos a dejar de utilizarla. Pero la otra cuestión es que hay muchas cosas serias que están pasando en nuestro mundo y que no nos informan, al igual que otros medios de comunicación porque todo depende, al fin de cuentas, de los intereses empresariales que están detrás. Si Silvio Berlusconi, el gran magnate de la TV italiana y que ha echado raíces también en otros lugares, está ahora en el poder, con mayor razón habrá que desconfiar de las informaciones que se dan, y sobre todo habrá que tener en cuenta las que no se dan.
Porque en todo lenguaje no solamente vale lo que se dice, sino también lo que no se dice. Y por otra parte muchas veces estamos viendo la tele, y esto me ha pasado a mí tambien, y alguien de casa te dirige la palabra, te cuenta algo, quiere comunicarte una cosa en ese momento, y lo mandas a callar porque te impide ver la escena de ese momento. Más tarde se le ha olvidado a la otra persona aquello que te iba a decir, y tu ni te acuerdas que se dirigió a ti personalmente. En ese sentido, no cabe duda que la TV tiene el peligro de menoscabar las relaciones interpersonales y la acción interior de las familias. Son cosas que siempre es bueno alguien nos recuerde para tenerlas en cuenta.
En esa misma página a la que hago referencia nos hablan de personas que han optado por no tener tele en su casa, y que por tanto viven sin tele. Así por ejemplo en canalsolidario.org nos hablan de:
Elena Belamo, de 39 años, lleva 17 años viviendo sin televisor y recomienda encarecidamente esta opción. Señala que este medio de comunicación le quitaba mucho tiempo para hacer lo que le interesa y que con una televisión dormiría menos. Además, admite que no la ve porque le interesa “demasiado” y se quedaría atrapada mirándola, tanto si el contenido que emite fuera “bueno o bazofia”.
Belamo también afirma que eligió entre “la vida o la tele” y ganó la vida, aunque reconoce que, en un armario de su casa, guarda una pequeña televisión en blanco y negro, una auténtica pieza de anticuario, por si necesitara verla por algún motivo, aunque hace muchos años que no la enciende.
Y, por supuesto , no cabe duda que la tele, con sus series, sus películas, sus propagandas, su publicidad nos pone delante un modo de vida y de consumo muy alejado del que tenemos y al que en el fondo nos hace aspirar acelerando así nuestras ansias de consumo. Es también lo que se dice de las grandes parabólicas que existen en los países menos subdesarrollados potenciando con sus imágenes los deseos de vivir en el paraíso que refleja la tele y promocionando de esta forma la inmigración a un paraíso del Primer Mundo que no encuentran luego en la realidad. Para ser conscientes de estas cosas, Ecologistas en acción nos propone una semana sin tele. ¿Quién se apunta? Pero si luego nos colgamos de Internet, el asunto queda mas o menos igual, eh?