Si el próximo ocho de marzo volvemos a celebrar el Día Internacional de la Mujer, y esto es lo que parece, significa que todavía los desequilibrios y desigualdades por razón de género siguen existiendo en el mundo mundial. Si no, no habría Día Internacional.
En principio me ha llamado la atención unas estadísticas que he leído. Dicen que en el parlamento europeo las mujeres ocupan escaño en un 31 por ciento. No hay una igualdad con los hombres, pero comparados con otros parlamentos internacionales se dan por satisfechos.
De entre los países que forman dicho Parlamento son Holanda, Estonia y Luxemburgo los que más mujeres aportan con el cincuenta por ciento. Sin embargo, hay algunos como Malta y Chipre donde las mujeres brillan por su ausencia total.
Hay 23 comisiones en el Parlamento, y seis la presiden mujeres. Catorce vicepresidentes y cinco de ellos mujeres.
También es verdad que ya en la historia de esta Cámara ha habido dos mujeres como presidentas.
Repasando a nivel mundial parece ser que solo el 17 % es el promedio medio de todos los países en representación femenina, de lo cual se deduce que en el mundo entero las mujeres no están en el mismo nivel que el hombre para hacer escuchar su voz en los foros políticos donde se deciden cuestiones vitales para la humanidad.
Y también parece ser que han llegado al 30% de participación femenina solo veinte países, de los cuales ocho son de Europa, entre los que se encuentra España.
Bueno, pues podría ser un sitio para empezar, que en todos los parlamentos de todos los países, incluidos los regionales, al menos haya un tandem igualitario de cincuenta por cincuenta. ¡Qué menos¡ Sería un primer paso para dentro de un tiempo mayor ir eliminando el Día internacional de la Mujer. Porque los internacionales que se ponen a los Días siempre son cuando hay problemas que airear o denunciar en determinados colectivos.