Menudo lío con el tema de la vivienda y el acceso a la misma para la gente joven. El derecho a la vivienda está ahí en todos los pergaminos que anuncian los derechos humanos. Pero la realidad conocida por todos en España, me imagino como será en los países latinos, es que llegas a los 30 años y todavía sigues viviendo en casa de tus padres, salvo algunos que tengan mejor suerte y consigan un empleo por encima de los mil euros y que estén trabajando ambos en la pareja.
Hay una desproporción entre precios de las viviendas y salarios recibidos. Y es de suponer que los salarios no aumentarán mucho más. Algo habrá que hacer, pues. Porque no solo lo tenemos como derecho en declaraciones internacionales, sino que también es un derecho protegido por la Constitución. Se están haciendo muchos programas en España que faciliten el acceso a la vivienda de alquiler, y los de menos de 32 años están pudiendo recibir ayudas para ello. Pero para alquilarla. Y ¿el que quiera comprarla?. Ya han dicho los bancos, con el tema de la economía mundial, que en la concesión de hipotecas a partir de ahora hilarán fino. Hará falta un buen sueldo, algunos avales.
Pero es que también durante todos estos años pasados, más de diez años, se ha dejado
especular con el suelo y con el negocio de la vivienda. No ha habido límites para los especuladores por arriba, ni ha habido protección para los más jóvenes y los más pobres por abajo. Y muchos incluso han lavado el dinero negro comprando viviendas y especulando con ellas, o construyéndolas, que muchas de esas cosas están apareciendo ahora en los juzgados.
La vivienda debe ser para eso: para vivirla, para habitarla. Y no para especular. El que quiera invertir puede hacerlo en otras historias, fondos bancarios, negocios turísticos, el Tesoro Público, actividades comerciales que den trabajo a terceras personas. Y los que hacen las leyes deberían facilitar más el acceso a los que puedan necesitar de las viviendas, y no favorecer la especulación con ese derecho tan vital a terceros. Y si alguien compra más de una vivienda para especular pues luego se podría incentivar positivamente a los que no podemos hacerlo a ese precio con cargas fiscales a aquellos, sobre todo si quieren venderla a los pocos años de haberla comprado.
Digo yo, que para algo todos estamos de acuerdo en decir que “todos los seres humanos tienen derecho a una vivienda digna”