Siempre que hay conflictos entre dos colectivos o entre dos partes, algo le toca a cada una para resolverlo. Y el problema seguirá vigente mientras las causas del mismo no salgan a flote y se ventilen. Ocurre entre pueblos vecinos, ocurre entre equipos de fútbol rivales sobre todo de la misma provincia, ocurre entre naciones, ocurre también entre culturas, y esto es muy peligroso sobre todo cuando diferentes culturas viven en cada país.
Una forma de exteriorizar esas cosas es decirlas, claro está. Y como no se dicen sentados alrededor de una mesa pues aquello termina en discusión, una manera de expresarlos es a través de la canción. Los Carnavales son una forma de hacerlo presente, de manera cachonda, alegre, divertida, y donde si no te gusta tragas la saliva pero no la echas fuera en forma de escupitajo a un tercero. Es lo que hacen en estos días las murgas en Canarias o las chirigotas en Cádiz. Cantan, se mueven, tocan, bailan, mientras los políticos sacan los dientes riéndose en primera fila y con sus voces denuncian lo que está pasando en la sociedad. Podrían ser unos buenos asesores a lo largo del año.