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Junio del 2007

Pasan las noches y los dias pasa este amor por la avenida y no consigo la manera de sacarte de mi pena... Porque no te olvido, no te olvido aunque lo intento no he podido y aunque yo quiero no te olvido No te olvido, no te olvido sencillamente no he podido y aunque me muera yo te llevo conmigo. Llevo mil noches y mil dias borrando tu nombre de mi vida estas escrita entre mis venas no logro sacarte aunque pudiera Porque no te olvido, no te olvido aunque lo intento no he podido y aunque yo quiero no te olvido No te olvido, no te olvido sencillamente no he podido y aunque me muera yo te llevo conmigo. traté de olvidarte, juro lo intente y no he podido... Porque no te olvido, no te olvido aunque lo intento no he podido y aunque yo quiero no te olvido No te olvido, no te olvido sencillamente no he podido y aunque me muera yo te llevo conmigo
Omar Enrique
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Por Lito - 28 de Junio, 2007, 11:57, Categoría: Poemas
Por amor
Yo escuché, decir que tú hablaste ayer, que estás pensando en volver a mí. Y te entristeces al saber hoy como estoy.
Pero tú, tendrías que comprender, que aún conservo un poco de orgullo en mí.
Y ahora casi muerto, yo tengo aquel amor más no te dejaré seguir viviendo así.
Y mi vida se modificó, de lo que era, ahora nada soy, yo me perdí.
En el submundo donde estoy, sobrevivo sin saber si voy, a creer en el amor si no te tengo a ti.
Y si un día, decides volver aquí, entonces mi alma se que se elevará, tan solo tu bien sabes cuanto yo te di.
Más si no es por amor, olvidate de mí. Olvidate de mí. Olvidate de mí.
En el submundo donde estoy, sobrevivo sin saber si voy, a creer en el amor si no te tengo a ti.
Y si un día, decides volver aquí, entonces mi alma se que se elevará, tan solo tu bien sabes cuanto yo te di.
Más si no es por amor, olvidate de mí. Olvidate de mí. Olvidate de mí.
Olvidate de mí. Olvidate de mí. Olvidate de mí.
Olvidate de mí. Olvidate de mí.
Lito.
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El gallinero educativo está alborotado. Comienza a aplicarse para el curso próximo la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía en España y se encuentra con algunos opositores, sobre todo con los obispos de la Iglesia Católica, no sé si todos, que invitan a que los católicos hagan objeción de conciencia. La verdad que no les entiendo. Es una asignatura para todos donde se enseñan los valores de los derechos humanos, los principios éticos de nuestra constitución y donde se educa en la tolerancia de forma que nadie pueda sentirse discriminado por su opción de vida sexual, por su religión, por su raza, por su discapacidad física o psíquica, etcétera. Son principios comunes de una ética normal para todas las personas de cualquier clase, religión o condición. Y en principio es una idea buena.
Aparte de ello cada persona tiene derecho a elegir ser educado en su religión y en el espacio escolar, como una enseñanza más pero sin evaluación. Cosa que por otra parte también me parece lógica puesto que no se puede imponer para todo el mundo las cosas de conciencia, ni tampoco se deben medir por una nota. Aunque creo que ya es un privilegio poderlo hacer en horas de clase. Igual debería ser asunto de cada comunidad religiosa. No sé si los evangélicos u otros grupos religiosos minoritarios podrán tener ese derecho en las clases.
Una asignatura para educar en materias de salud, drogas, educación vial, sexualidad, violencia, racismo y cosas por el estilo como derechos y deberes ciudadanos ¿cómo es que puede ser rechazada?. Salvo que la Iglesia se considere a si misma como la única que puede hacer esa educación, con sus propios criterios que deberían ser los de todos como si estuviéramos viviendo el nacionalcatolicismo de los tiempos de Franco. No, sinceramente no entiendo que estén objetando a este proyecto común para todas las personas que nos une, máxime en un momento de interculturalidad como el que estamos viviendo en este país, en un mismo ideario de valores que son los que se deducen de los Derechos Humanos, por otra parte inspirados en unos elementos y principios totalmente cristianos. Y es que, si nos fijamos bien, si nos leemos sus dos primeros artículos parece como si estuviéramos leyendo el catecismo.
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Traigo pétalos, amado mío...
para alfombrar de aroma nuestra noche de amor,
con caricias de rojo terciopelo,
rosas que dejaron de ser...
Una noche como la que se presagia
viene cargada de esperanzas,
de ilusiones color carmesí,
y un temblor divino en el pecho que espera por ti...
Los pétalos de estas rosas
llevarán mis suspiros y tus gemires,
mis temblores y tus sudores,
para guardar en el cofre de nuestro eterno amor...
Los pétalos de nuestro amor se deshojan en la seda;
son eternas maneras de entrega conjugada,
con las caricias de tus sabias manos
y la ternura de mis dulces besos...
Traigo pétalos, amado mío...
pétalos de rosas de Francia,
rojas como la sangre de nuestras venas,
que se unieron en eterno juramento
la noche aquella en que dijimos:
"estaremos juntos hasta morir…"
Traigo rojos pétalos, amado mío;
son el mejor regalo para nuestro amor!
Ninfa Duarte
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No se quién soy o fuí, Solo que viví como un loco. Hoy en mí todo se diluye, Pareciendo siempre poco.
En las calles y callejuelas me perdí. De los amigos les guardé La memoria, de lo que no vi, Porque de mí les negué
La aptitud de mi respuesta. Solo no quise que sufriesen Como yo, era esa la apuesta,
Que me propuse a ejecutar: Por más que me doliesen Corazón y cuerpo, en el dealbar.
Jorge Humberto 22/06/07
Traducción al español por Meg*
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Dicen que en España tenemos médico y asistencia sanitaria gratis. Y no es del todo verdad ni del todo mentira. A todos los que trabajamos en este país se nos descuenta un dinero de nuestra nómina, de la cantidad bruta, y la empresa también en función del porcentaje asignado al sueldo paga una cantidad, que entre ambos pasa a la Seguridad Social y que según me cuenta entre lo que se le descuenta al trabajador y lo que paga la empresa viene a ser un 40% de la nómina bruta. Con lo cual ese dinero va a las arcas del Estado para pagar hospitales, médicos, asistencia sanitaria en general así como también para pagar las pensiones de los jubilados. En este sentido, no es gratis la asistencia sanitaria.
Cuando uno necesita los servicios médicos, no tiene que pagar por asistencia, por visita al médico, por estancia en el hospital, por operación, salvo un porcentaje del 40% por medicamentos. Con lo cual, tiene algo de gratuidad.
Pero si uno se pone enfermo hoy, salvo que sea una cosa de urgencia, tiene que esperar por lo menos una semana para que el médico de cabecera, el que te toca por tu cartilla de la Seguridad Social, te pueda atender. Y si es un especialista a donde aquel te deriva, entonces hablemos de otra cosa.
Están las listas de espera famosas. Conozco alguien de mi familia con problemas de estómago y que casi todo lo que come le hace daño. Le han enviado a que le hagan una gastroscopia hace cinco meses y todavía está esperando que le llamen. Mientras, como es lógico, sigue con los mismos problemas del estómago.
Una amiga mía tiene problemas con el hierro en la sangre. Tiene poco, y ya es mucho tiempo, según su médico, que esté tomando medicinas. Le ha enviado a un hematólogo para que le haga un estudio y vea si hay otros problemas. Ya lleva tres meses esperando que le llamen. Y mientras sigue tomando hierro, aunque su médico no esté muy de acuerdo con el tema, pero a la espera del especialista.
Un compañero de trabajo tuvo hace tiempo problemas con la próstata. Estuvo seis meses con las ondas puestas, pendiente que le llamaran para una operación, hasta que al final se acordó de una amiga que trabajaba en el hospital. Habló con ella y resultó que era la jefa de enfermería, su gestión hizo que prácticamente a los quince días le llamaran para operarse. Tuvo suerte, sí, pero no todo el mundo tiene un amigo jefe de un departamento sanitario.
Así que no nos echemos flores. Al menos en esta región o comunidad autónoma donde yo vivo la Sanidad no es precisamente algo que florece, sino que camina con muchos problemas. En las elecciones pasadas todos nos prometieron el oro y el moro. A ver lo que hacen ahora cuando tomen posesión y comiencen a gobernar.
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Tres personas que pasaban en una pequeña caravana vieron a un hombre que contemplaba el atardecer en el desierto del Sahara, desde lo alto de una montaña.
- Debe de ser un pastor que perdió una oveja y procura saber donde está – dijo el primero.
- No creo que esté buscando nada, y mucho menos a la hora de ponerse el sol, cuando la visión se hace confusa. Creo que espera a algún amigo.
- Estoy seguro de que es un hombre santo, en busca de la iluminación – comentó el tercero.
Comenzaron a comentar lo que el tal hombre estaría haciendo y tanto se empeñaron en la discusión que casi terminan peleándose. Finalmente, para decidir quien tenía razón, decidieron subir a la montaña e ir a hablar con él.
- ¿Está usted buscando su oveja?- preguntó el primero.
- No, no tengo rebaño.
- Entonces seguramente espera a alguien – afirmó el segundo.
- Soy un hombre solitario, que vive en el desierto – fue la respuesta.
- Por vivir en el desierto y en la soledad, debemos creer que es usted un santo en busca de Dios, y está meditando – dijo, contento, el tercer hombre.
-¿Es que todo en la Tierra necesita tener una explicación? Pues entonces me explico: estoy aquí solamente mirando la puesta del sol, ¿es que eso no basta para dar sentido a nuestras vidas?
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A veces le da a uno la impresión de que cada vez que confía en alguien sale decepcionado. Me ha pasado recientemente con alguien a quien pude conectar con un amigo para que le diera una plaza de trabajo. Me cuenta mi amigo que es un gandul y un vago, que no hace frente a los problemas con los que le toca liriar. Que solo piensa en si mismo y en los suyos. Y es un lío tremendo pues al ser un trabajo de tipo social, como el mío propio, tiene que trabajar con gente, y aunque no debemos hacer nuestros los problemas de los demás, sí que nos debemos preocupar, y tener una actitud éticamente solidaria. Y este tío pasa de los demás con los que tiene que trabajar.
No es la primera vez que me pasa el hecho de que cada vez que confío en alguien enteramente salgo engañado. Menos mal que en cuestiones amorosas me va mucho mejor. Bueno, he hablado con ese amigo, le he dicho lo que pienso, cual debe ser, por propia experiencia personal, la actitud que se debe tener en un trabajo de este tipo, y casi me ha borrado de su vida. Ya ni pregunta por mí, ni me llama, y cuando me ve su saludo es un mero compromiso. Y eso que se arrepintió ante mí, que se mostró todo compungido.
Este hecho me recuerda lo que me decía un amigo psicólogo acostumbrado a tratar a personas con depresiones por muchos motivos. Me contaba de alguien, sin mencionar personas, que, acostumbrado a darse a los demás y a solidarizarse con los otros, se encontró con que cuando él los necesitó los otros le dieron la espalda. Y se ha hecho un lío con su vida, a la que no le encuentra sentido. Aunque la expresión sea vulgar, mi amigo el psicólogo le está ayudando a descubrir que en la vida cada uno va a lo suyo, a sacar sus castañas del fuego, y que no se puede tener amigos en el trabajo. Y que solamente él y los más, los más cercanos serán los que se interesen por el mismo.
Vuelvo a mi amigo de marras. Ya no sé si llamarle ex amigo. Ya no sé cómo actuaré el día que tenga que recomendar a alguien para un trabajo. Como amigo, claro está. Porque intentar ayudar a colocar gente es también lo que hago, pero ni conozco personalmente al que viene a buscar trabajo ni tampoco al que se lo va a dar. Eso me salva. Solo soy un mediador. En el otro caso era algo más que mediador: mi recomendación influía. Pero sí, algo de decepción tengo. Espero no se haga un mal generalizado en mi persona. Pero al menos, un poco más desconfiado sí que me vendría bien, o por lo menos no ser tan impulsivo socialmente. De todas formas, no es precisamente un panorama muy bonito, vivir desconfiando o de decepción en decepción, salvo de aquellos más cercanos, muy cercanos, que forman tu pareja, tu familia, tu casa.
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Por L3mos - 19 de Junio, 2007, 14:07, Categoría: Poemas
POLUCIÓN...
Ayer soñé contigo mujer...
Con la húmeda frescura de tu boca,
con la suave tersura de tu piel.
Ayer soñé contigo mujer...
Mis labios recorrieron sin premura
las cálidas arenas de tu ser,
buscando aquel oasis misterioso
oculto entre los pliegues del Eden.
Ayer soñé contigo mujer...
Bebí del manantial maravilloso
saciando sin cesar toda mi sed.
arqueábase tu cuerpo como loca
gimiendo y sollozando de placer,
mientras yo bebía gota a gota
el zumo azucarado como miel.
Ayer soñé contigo mujer...
Acaricié con manos lujuriosas
tus curvas y oquedades...ya no se...
Ayer soñé contigo mujer...
Entramos en un raudo remolino
girando entrelazados por doquier,
no hubo resistencias ni prejuicios,
gozamos, deliramos a la vez,
y regando con mi efluvio tu capullo
en el rio de mi cuerpo desperté.
L3mos
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He leído un reportaje en el periódico de mi ciudad titulado EL CHE MAS INTIMO. Recuerda el momento en que se hallaron sus restos en 1977 en una localidad colombiana. Y trae unos testimonios de Carmen Ariet, la arqueóloga e historiadora cubana, que halló los mismos y los trató para su derivación a su país. Nos cuenta cómo cuando el pueblo se enteró de que estaban allí los restos del Che, todos los vecinos de Vallegrande se colocaron firme guardando silencio en señal de respeto a lo que el Che Guevara era portador.
La historiadora habla de sus ideales y cuenta de sus viajes a Africa, y también de cómo en la lectura del diario del Che se demuestra tener una cultura amplísima que luego le llevó a sus planteamientos filosóficos y políticos. La autora se atreve a dibujar una Latinoamérica diferente si existieran más personajes como el Ché.
Algo especial tenía que tener cuando fue capaz de romper con la línea de Fidel y aventurarse en nuevos rumbos. Algo tuvo que ver con lo que no comulgaba y no estaba muy de acuerdo. Algo que le impulsó a llevar sus ideales de un mundo más igualitario a otros lugares. Algo que hizo que mis profesores de bachillerato en las asignaturas humanísticas siempre lo trajeran a hacer notar en textos, literatura, reflexiones, datos históricos para hacernos pensar a nosotros, alumnos, en la posibilidad de vivir con ideales. Algo de lo que hoy no estamos muy sobrados, a pesar de que son cientos y miles las personas, también bastante jóvenes, que dedican su tiempo a tareas humanitarias más allá de sus estudios y trabajos en estas sociedades desarrolladas. Al Ché, en estos días que se celebra no sé qué de aniversario suyo, y a todos los Chés que siguen habiendo, de forma anónima, mi recuerdo y mi homenaje.
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Conducía normal pues suelo ser muy prudente, y además tampoco me entusiasman las carreras, y había puesto, dentro de un barrio de la ciudad, el indicador de la derecha para doblar en esa dirección, y mira por donde cuando voy a hacer el giro un motorista veinteañero, a toda mecha, me adelanta por la derecha. Fueron buenos los reflejos, que paré a tiempo. Estuve a punto de atropellarlo. Y seguro que me hubieran echado la culpa a mí, aparte del desastre que podía haber originado a una tercera persona, el motorista en cuestión, sin culpa alguna por mi parte. No solo tenía mi indicador de la derecha encendido, sino que además no se puede adelantar a ningún vehículo por la derecha.
En España han puesto el carnet por puntos. Por infracción cometida, punto que te quitan, hasta que te puedes quedar sin carnet de conducir. Pero eso no ha rebajado el número de accidentes. Seguimos mas o menos igual. Se sigue sin respetar el paso de peatones. Alguna vez me tocan la pita el que viene por atrás porque paro ante las cebras en cuestión. Y me entran ganas de bajarme y explicarlo lo que hay que hacer cuando se llega a un paso de ese tipo y una persona viene o intenta cruzarlo.
Me doy cuenta como las señales de stop se convierten casi siempre para muchos en ceda el paso, y estas desaparecen pues la velocidad no disminuye cuando se llega a ella. No digamos nada si la falta es cometida por una mujer y el que viene detrás es un hombre: “mujer tenía que ser”.
Hombre, sí , sé que esto no es lo general, que son excepciones. Pero son muchas las excepciones. También son muchos los que intentamos guardar las formas debidas llevando un volante. Pero algo habrá que hacer. Aunque pienso que en el fondo estas cosas no son otra cosa sino reflejo de la educación y de los modales que uno lleve en la propia vida. La vida también es como un coche que se conduce, unos van más deprisa otros respetando las señales que indican los otros. Unos creen que todo son derechos, y hay algunos que piensan que todo son deberes pero para los demás. Las normas son necesaria en una convivencia, donde el respeto a los demás, como decía mi abuela, es muy bonito.
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Extraña, incomprensible la vida humana. Hay días de sol. No sabes por qué estás contento, ves el lado bueno, hermoso de la vida. El trabajo te sale bien.
Todo el mundo se muestra amistoso y no sabes por qué. Tal vez dormiste bien, tal vez encontraste una buena persona. Y te sientes comprendido, protegido. Todo el mundo se muestra amistoso y no sabes por qué. Tal vez dormiste bien, tal vez encontraste una buena persona. Y te sientes comprendido, protegido.
Piensas que quisieras que todo quede así, con esta paz, esta profunda alegría... pero de pronto, todo cambia, como si un sol demasiado brillante hubiera atraído las nubes, y te asalta una tristeza inexplicable.
Todo te parece negro. Crees que los otros no te aprecian. En pequeñeces buscas motivos para criticar y lamentarte, para envidiar y acusar. Crees que siempre será así y no sabes por qué será así.
Porque el hombre es parte de la naturaleza, con días primaverales y días otoñales, con el calor del verano y el frío del invierno. Porque el hombre sigue el ritmo del mar: marea baja y alta.
Porque nuestra existencia es repetición de vida y muerte. Si lo comprendes, seguirás con coraje y fe, porque bien sabes que tras cada noche, hay un nuevo amanecer.
Cuando comprendas y aceptes esto, llegarás, por el eterno vaivén, a un concepto vital que te premiará con una vida más plena. Cuando todo parece oscuro, la amargura inunda tu corazón, la esperanza se atrofia ... busca en tu memoria los días hermosos cuando estabas lleno de alegría, confianza, cuando todo estaba bien.
¡No olvides los días hermosos¡ Porque si los olvidas, nunca volverán. Días buenos y malos. Los buenos pasan. Lo sabes y no te agrada, pero los malos también pasan!
-Desconozco el autor, recibido por email de un amigo.
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Casi no sé de qué escribir hoy o qué colgar. Estoy como revuelto por dentro. Un tanto cargado. ¿Qué me pasa? Todo y nada. Porque las cosas a niveles personales van bien, en casa también, en el trabajo lo mismo. Pero sigo andando revuelto. Como si necesitara hacer algo diferente a lo de cada día, como si precisara de alguna locura que me sacara de la rutina. Sí, eso que decimos a veces “tengo ganas de hacer una locura”.
¿Estoy en paz? En parte sí, porque estar en paz es estar conforme conmigo mismo y con mis actos. Encontrar la paz es ser coherente con lo que piensas y necesitar también de los otros, sobre todo de aquellos que son imprescindibles ya en tu vida. Igual si hago alguna locura me salgo de la coherencia con mi mismo, porque haría algún acto diferente a lo habitual, a lo normal.
¡Qué rollos me estoy metiendo yo mismo¡ La verdad que si tomo como modelos a los políticos que hemos votado en Canarias, no veas. La mayoría de votos la tiene uno, y el otro dice que si quiere pactos le tiene que dar la presidencia de la comunidad autónoma. O sea que yo tengo menos votos, tú tienes mas, necesitas pactar conmigo para poder gobernar en mayoría, pero me tienes que hacer presidente a mí que tengo menos votos. Eso sí que es una locura y, sobre todo, poca coherencia.
Pero las locuras que a mi se me apetecía no iban por lo político, a veces me vienen por la tentación de la libido que está ahí siempre a flor de piel. O sale en momentos determinados. Pero mejor, dejemos las cosas en paz, como están. Y que surja lo que surja cuando tenga que surgir sin necesidad de andar buscando a tientas
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LAS ETAPAS
Por Paulo Coelho
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó? Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!
Paulo Coelho.
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Dedicado a la persona que amo
Porque tu me enseñaste
a vivir de otra forma
te quiero
no le encuentro razón a mi vida
cuando no te
tengo
por tu inmensa ternura
y tu forma de ser
yo te quiero
a tu lado yo siento
que es mía la tierra y el cielo.
Porque tu me enseñaste
a querer
de esta forma
te quiero
porque antes de ti
no sentí un amor
tan sincero
porque nadie me
dio la ternura que
en ti yo encuentro
es por eso y muchas razones
que tanto te quiero
porque nadie en la vida
me amó como tu
yo te quiero...
canta Palito Ortega

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Andamos preocupados por el cambio climático. Y no es para menos. El Día Mundial del Ambiente recientemente nos lo recordó. Y en España han dado uno de los premios Príncipe de Asturias, creo que el de Cooperación Internacional, a Al Gore, por su colaboración en el estudio y divulgación de estos problemas y de sus soluciones. En estos días pasados se han reunido los del G 8 y han tocado el tema. Al final un tímido intento logró unos tímidos resultados por parte del país que más contamina al mundo que es EEUU con sus gases efectos invernaderos. No asumieron todos los compromisos, pero al parecer están abiertos a estudiar el tema. Hay que aguantarse. Siempre tiene que ser lo que ellos decidan. Y ni rogando.
Por un lado están ellos los que tienen que tomar grandes decisiones, pero por el otro estamos nosotros, la gente de a pie, que podemos tomar decisiones pequeñas que ayuden a mejorar nuestro entorno ambiental y nos dejamos llevar por la desidia de lo que hemos hecho siempre. Las calles de nuestra ciudad muchas veces están sucias, y los municipios, con la gente que hay en el paro, no contratan ni barrenderos, parece que el presupuesto no da para ello. Pero nosotros mismos no colaboramos en mantener limpias las calles, tiramos al suelo haciendo una bolita con el papel que nos dan de propaganda en la esquina, también la caja de cigarros cuando la acabamos –ya solo el fumar no solo contamina al que lo hace sino al que está a su lado-, y no digamos nada las propias colillas.
Los ecologistas tienen razón cuando dice que no se cuida nada el entorno. No digamos los fines de semana en los lugares donde se reúne mucha gente tanto la joven que usa lo del botellón como la de mediana edad que se sienta en buenas mesas de sitios comunes. Basta darse un paseo por la ciudad cuando acaban esos tenderetes. Y si vamos conduciendo despacio y miramos las cunetas que bordean las carreteras podemos encontrar hasta juguetes viejos de los niños. Seguro que todos conocemos también el famoso power point que circula por la red recordándonos estos temas con imágenes de cómo quedan nuestras playas después de un fin de semana, con un sin fin de guarrerías que dejamos en ella.
Quizá conviene que nos demos cuenta de que no es tan limpio el que limpia como el que procura no ensuciar, y en eso todos podemos colaborar a la hora de mantener nuestro entorno. No cabe duda que todavía nos queda mucho por mejorar, es un problema de tomar conciencia, incluso a la hora de reciclar la basura, la orgánica con la orgánica, los papeles con los papeles, el vidrio con el vidrio, los plásticos con los plásticos. Nos queda un camino por andar, tanto a los grandes del mundo –son más responsables aún- como a nosotros mismos. En la medida que cada uno sea más consciente de esa tarea, más podemos exigir a los que gobiernan
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Para escribir un libro de tristeza... Una pluma de pájaro; un tintero de ausencia; todas las hojas pálidas, caídas sobre mi sombra quieta, mil besos disecados, tirando de las venas; un camino a la luna - blanca virgen, desnuda y unos pies, desgraciados, que no saben caminar sin estrella. Tengo un silencio de guitarra muerta;
un reloj detenido en la precisa hora de tu falta y un cuerpo que me sobra, cerrada ya la puerta a tu presencia. Tengo una canción vaga, recorriéndome el alma y unos labios desiertos que no saben decirla. Tengo hormigas de luna tan hondas en la entraña, que es mi noche vigilia, tras tu sombra y mi día, cansancio de caminos sin alba. Tengo lo necesario para llorar, pero no tengo lágrimas.
Rafael Valero
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