Comienzo el día sin muchas ganas. Y eso que tengo un fleje de cosas que hacer, preparar y organizar, entre presupuestos, proyectos y convocatorias de personas. ¿Por dónde empiezo? Creo que por relajarme.
Cuando lo estoy intentando me suena el ruidito de un mensaje en el móvil, recordándome una actividad que tengo a las 11.30 de la mañana fuera de la oficina, de la que no me acordaba. ¿Qué hago? Pero si yo quería comenzar relajándome cinco minutos, bien leyendo algo bien desahogándome en este sistema donde he comenzado a andar hace unos dias.
Y me acuerdo de algo que aprendí un día: "No corras tanto que el tiempo no se acaba". Intento hacer mía esta frase, aunque sea cerrando los ojos y metiéndola en mi cabeza. Es una forma de ahondar en el interior y no dejarme llevar por todo lo que viene encima de mí casi sin darme cuenta. Y eso me deja un poco en paz. Así comienzo a ejecutar cosas y a meterme en la vorágine del trabajo, al menos hasta que me saque la Primitiva y pueda levantarme sin despertador y hacer cada día lo que se me apetezca.
He dejado de escribir un buen rato, casi todo el día. Terminé la jornada de trabajo con esa actividad a la que me convocaron. Era en una tertulia radiofónica con gente de otras asociaciones y grupos para comentar los programas sociales de los grupos políticos para las elecciones. Casi todos dicen ahora que lo primero son las personas. Pero después a las personas ni se les recibe ni se les va a ver hasta los próximos comicios. Terminamos hablando de una campaña que se presentó ayer en la ciudad que se titula AQUÍ VIVO, AQUÍ VOTO. Destinada al colectivo de inmigrantes. Trabajan, viven con nosotros, pagan impuestos, aumentan las cotizaciones y partidas de la Seguridad Social, contribuyen al bienestar económico del país, cuidan a nuestros ancianos y se tienen que tragar a quien les represente en el Ayuntamiento. Ellos prácticamente son los que tuvieron la palabra en la tertulia. Merecían que los demás estuviésemos callados un buen rato y les dejásemos hablar.
Y no más por hoy. Bueno, ha habido más cosas. Pero iremos poco a poco… Ahora quisiera estar relajado, plácidamente, como el gatito de la foto. No arañaré a nadie, tal vez sí que pueda dar un pequeño pellizco cariñoso.